Viaje en moto - Roadsters a las Θερμοπύλες (Termópilas)




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Viaje en moto - Roadsters a las Θερμοπύλες (Termópilas)

Día 6: Elassona (Grecia) - Blace (Serbia)


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Temprano como de costumbre, la noche anterior tenía los tapones de los oídos a mano, Johnny Ronquido Terremoto no ha podido con mi sueño.
Nos ponemos en la carretera, los días de tontopista quedaron en el olvido, sólo salir de Elassona ya estábamos metidos en medio de una curva tras otra.
Esta mañana he notado un cambio social bastante importante en el grupo, han decidido que desayunar es mejor que ayunar... no podía creerlo, ellos solos lo proponen, por supuesto he asentido inmediatamente.
Seguimos en Grecia y parece que la gente en los pueblos pequeños no va a comer a los bares, los raros somos nosotros.
Aquí la cosa se complica ya que el sitio era tan rural que solamente hablaban griego y ya empezamos a comunicarnos por señas.
"Yo comer" "Tu servir"... lo de siempre.
Entramos en dos bares a preguntar, en el primero ni máquina de café ni nada, la cara de la gente es brutal cuando te ven llegar, te quitas todo, preguntas si tienen algo de comer y te enseñan una botella de una bebida que sólo toman en ese pueblo y nos miramos las caras entre todos pensando... hoy no desayunamos.
En el segundo bar ya nos entendimos un poco más, había café y cabía la posibilidad de traernos los comestibles y tomar las bebidas allí, algo es algo.
Terminamos comprando pan y embutidos en un mercado pequeño (muy pequeño) y nos vamos entonces al bar. Allí nos montamos los bocadillos felices de la vida.
Otra vez la gente amable en Grecia, la dueña del bar nos trae para acompañar los bocadillos unos huevos duros de sus propias gallinas, todo un detalle.

Continuamos la ruta, estamos pisando la frontera con Macedonia, cada vez que se acercaba una frontera ya acojona un poco, dice el dicho: el que se quema con leche ve una vaca y sale disparado. Pues con las fronteras en este viaje pasaba lo mismo, ni putas ganas de cruzar una.
Al final supongo que ya sabrían que no llevábamos nada, pasamos sin pena ni gloria, un respiro profundo y continuamos.
Macedonia, no puedo decir que es un circuito por que venía algún coche de frente pero como si lo fuese, dado que las carreteras son anchísimas y el carril que legalmente se nos permite ocupar también lo era.
Poco tránsito, no había policía ni radares, pasamos por allí en un visto y no visto, intentando guardarnos todo lo que nos entra por los ojos, a los pocos kilómetros de entrar ya sabíamos que antes del medio día estábamos fuera.
El paisaje nos graba en el recuerdo colores de otoño, la carretera está rodeada de bosques continuamente y los pequeños pueblos por los que pasamos eran realmente auténticos, cada uno con su plantación de maíz junto a la casita, al menos los sitios por donde pasaba la carretera eran totalmente rurales.
No hay mucho más que comentar, ya que entramos y salimos en unas 3 horas.

Nos metemos en Serbia, el país del humo y las vampiras. Allí en todos lados están quemando algo, supongo que son los restos de las cosechas, pero sorprende que continuamente te acompañe el humo a todas partes.
El tema de las vampiras es por el aspecto de las mujeres, delgadas, altas y con un aire medio tenebroso, ¿será el humo?
Seguimos con la tónica de los bosques, los colores otoñales y las carreteras sin tráfico lo cual te permite disfrutar mucho más de todo lo que te rodea, es una cosa menos de la que preocuparse.
La ruta de hoy fue cambiando con algunas ideas previas, dejamos pendiente para otra ocasión el tema Kosovo, luego de las experiencias aduaneras no estábamos para sumarle otro retraso al viaje, bordeamos la frontera de Kosovo por Serbia. No se que nos perdimos de Kosovo pero desde luego Serbia me ha encantado.

Paramos a comer en un pueblo junto a la carretera nacional, LyN encontró una pizzería en menos de un minuto, tendría hambre por que fue el único que la vio al pasar.
Aquí se acercaron un grupo de niños a ver las motos, luego de unos minutos nos pidieron dinero... uno a uno nos fueron mangando pasta. Las motos cerca nuestro y a comer se ha dicho.
En Serbia a parte de la comida normal, pasta, ensalda, pizza, a las ensaldas le ponen queso fresco rayado por encima que le da un toque interesante, aquí me he quedado a gusto con un plato de ternera a la plancha y un montón de historias que estában buenísimas.
El atardecer nos pilla por sorpresa, metiéndonos en unas carreteras cada vez menos pobladas, cada vez más angostas, cada vez más bacheadas, cada vez con más barro... aquí LyN nos dejó atrás, los baches que no se ven de noche y el barro le animaban aún más, pasamos por unos sitios realmente oscuros.
Cuando retomamos la carretera nacional y por la hora era mi turno de ponerme delante y buscar hotel, a partir de las 17h el pesado que no quería conducir más era yo, normalmente no encontrábamos hotel hasta las 20h o más tarde.
Pasando por pueblos tenebrosos, aquí cualquiera encuentra un hotel, el turismo me parece que no se para por esta zona, aquello parecía más un peli de Drácula.

Llegamos a un pueblo donde aparentemente había algo donde dormir, LyN saca su acritud más políglota y pregunta por el dichoso hotel, aún así pasamos por la puerta un par de veces y no lo vimos, era un edificio grande y viejo, viejo, viejo, que no ponía hotel por ningún sitio. LyN se para en la calle para junto al hotel, saca el pie el pie derecho para apoyarse en el suelo mientras busca donde dejar la moto, pero había una rejilla de alcantarilla que estaba más abajo del nivel del asfalto, ¡LyN al suelo!... por primera vez, digo primera por que hay más ¡y por supuesto con el tragstor es todo muy aparatoso!
No se hizo daño de milagro, a simple vista cualquiera diría que se había roto algo y de paso por poco le da a un coche que estaba aparcado.
Vale, todo en orden vamos al hotel, muy barato pero con doble trampa, la primera es que había que compartir habitación con otros integrantes de la sociedad, unos insectos pequeños que suelen estar entre la mugre, lo gracioso fué que al abrir la puerta de la habitación el suelo estaba lleno y desaparecieron todas en cuestión de segundos, sólo nos dio tiempo a pisar unas cuantas.
La segunda trampa es que el precio de la habitación entendimos era de 16€ por habitación, que luego eran 16€ por persona, nada grave a parte de que estaba todo muy sucio, excepto las sábanas por suerte.
Estoy seguro de que habrá tenido su buena época, ahora estaba destrozado, por la hora no era el momento de ponerse a buscar otra cosa, así que allí nos quedamos.
Esa noche me quedé en la habitación del hotel, estaba lo suficientemente cansado como para irme a dormir temprano.
sube, LyN y Monty fueron a por una cerveza y a planificar la ruta para mañana. También se acordaron de mí por supuesto, en la esquina del hotel había una panadería en la que desayunar mañana temprano, todo un lujo.

Pues eso, a dormir con bichos y hasta mañana!

by ponchi, el pibe

Roadsters a las Termópilas

Amanecer en Elassona

Roadsters a las Termópilas

Primeras horas, puentes y bruma

Roadsters a las Termópilas

Siguiendo nuestra sombra

Roadsters a las Termópilas

Parada vaya usted a saber dónde

Roadsters a las Termópilas

Nuevas curvas, sur de Macedonia

Roadsters a las Termópilas

Calle adoquinada

Roadsters a las Termópilas

Decisiones en gasolinera en Serbia

Roadsters a las Termópilas

Puente

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Puesta de sol en Serbia

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Efecto puesta de sol en Serbia

Roadsters a las Termópilas

Puesta de sol en Serbia


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