Viaje en moto - Roadsters a las Θερμοπύλες (Termópilas)




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Viaje en moto - Roadsters a las Θερμοπύλες (Termópilas)

Día 8: Kaposvar (Hungría) - Oris (Italia)


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Este día nos damos un respiro ya que la noche anterior conducimos hasta muy tarde, al final fueron 100km buscando hotel, desde que repostamos hasta que conseguimos algo. Por un momento me vi conduciendo toda la noche, según el resto del grupo el único acojonado era yo... por supuesto, sí era el único al que le importaba encontrar un hotel para empezar a descansar a partir de las 19h... a las 22h el estar hasta los OO había cogido otro nivel.
Hay una cosa de la que me he dado cuenta en este viaje, me he autoproclamado motero de 9 horas, es decir, si salimos a las 8h, a partir de las 17h ya no quiero saber más nada de nada, ni de la moto ni del viaje ni de nada, es una cuenta minuto a minuto hasta las 19h que me dejaban empezar a buscar hotel, una agonía en la que si me ponen un avión en frente de la moto igual la dejo allí y la vengo a buscar otro día. Claro que a esa hora estábamos en el culo del mundo y el hotel más cerca aparecía a partir de las 20h... va, si todo es por quejarse de algo.

Salimos a las 9 de la mañana.
¿Dónde estábamos?, ah sí, en Hungría.
Me surge un inconveniente, las notas a partir de este día son un poco, como decirlo... borrosas, es que esa noche me puse a tomar notas con una botella de vino cerca y conforme avanzaba las notas se hacen más ilegibles, haré lo mejor que pueda tirando directamente de la memoria residual.
Hoy nos espera una gran ilusión, hoy tenemos el deseo del llegar al pie del Stelvio para poder subir al día siguiente, es un gran objetivo durante un viaje donde ya habíamos cumplido el gran objetivo, algo en que pensar que no sea el dolor de los aposentos.
Es el primer día que amanece nublado, hasta ahora habíamos tenido un sol continuo día tras día, era increíble, estábamos esperando a ver cuándo sería que el día que tocaba agua, ¡porque tenía que llover en algún momento! Tanto placer se ha de pagar de alguna forma.

De Hungría pasábamos a Eslovenia una vez más, teníamos la viñeta de la autopista que se vencía ese mismo día y había que aprovecharla.
El camino más rápido al Stelvio era autopista por Austria. Para ello había que comprar otra viñeta, allí tienen el mismo sistema para circular por las autopistas.
Austria, no había estado nunca allí y por el tiempo que pasé allí casi podría decir que sigo igual, pero sí que me dio tiempo a echarle un ojo al paisaje de siempre, el que te deja ver la carretera, es como una postal y otra y otra, está todo perfectamente arreglado para parecer no arreglado pero perfecto. La casita con la granja al costado y el césped y el cerco de madera y el tirolés con la bici y la pipa, ¿pero dónde estoy? ¿en qué momento me han metido en una película aburrida? Menos mal que se largó a llover que ya me está agobiando.
Conforme nos acercamos al atardecer empezamos a tener mucha niebla y frío, esta situación fue variando, íbamos pasando por túneles en zonas montañosas, a la salida de cada túnel la situación podía variar de no ver a un metro de distancia a sol en la cara, hasta que empezó a llover.

Este es uno de los momentos que recuerdo con más nostalgia, la situación era esta:
-Vestido de Romano impermeable.
-Lloviendo continuamente.
-De noche.
-Visera con pinlock...
-Escuchando música, Marley.
Este momento lo disfruté al máximo, la sensación era de relajación total, una armonía de todos los puntos anteriores, una poesía. Aparte de que me divierte mucho conducir bajo la lluvia, me sentí realmente a gusto, eran pasadas las 17h... pero no importaba estaba disfrutando mucho, disfrutando de cada sensación que me transmitía la lluvia, el asfalto y por supuesto la moto. Cinco minutos más tarde la moto me hace un feo al pasar por un puente y todas las sensaciones se fueron por ahí... pero bueno, respiro y para adelante.
Dejamos Austria atrás, nos metemos en Italia, carretera y pueblo tras pueblo llegamos a Oris, a 30 kilómetros del Stelvio.
Decir que si he estado en Italia más de una vez, y esta parte no se parece en nada a lo que había visto, era más rollo Austria.
Aquí entre pueblo y pueblo, Monty decide que esto de adelantar cuando no viene nadie de frente es una cosa muy aburrida, que la vida hay que vivirla a tope, y va el tío en medio de un aguacero que caía y se pone a adelantar con motos y coches de frente, un kamikaze, el cansancio ya nos estaba afectando, parece que tuvo un momento de distracción y no había visto bien los vehículos que se acercaban, vaya susto nos pegamos.

Nada más entrar en Oris nos paramos en el primer hotel, entro a preguntar y digo: -¡Chao!... ups mal rollo.
Resulta que en esta zona de Italia son alemanes, si correcto, alemanes en Italia, es una provincia independiente de Italia que cayeron dentro del territorio italiano de casualidad y está todo en alemán, al "chao" me respondieron que si hablaba inglés, un corte un poco brusco, ¡luego resulta que si les hablas en inglés son muy majos!
La habitación doble de uso individual por 35€, una ganga, otra vez dormimos separados y muy bien por cierto, si alguno de los documentalistas que vinieron al viaje se acuerdan del hotel... es muy recomendable.

Aquí un punto en el que me desmarco de los otros tres zumbados, llegamos a la puerta del hotel, preguntamos y efectivamente el Stelvio está a 30km, vaya dice Monty, he venido hasta aquí... no me voy a quedar sin hacer una salida nocturna al Stelvio, he de aprovechar esta oportunidad. A mí se me ocurrió soltar un "no hay huevos" y efectivamente sí que los había, se fueron los tres mosqueteros a por una nocturna memorable. En la cima estaba nevando, esto os da una idea del frío que hacía.
Aquí un servidor decidió que lo más bueno para el cuerpo era quedarse media hora bajo la ducha con el agua hirviendo, eso sí que es vida, no cagarse de frío para subir tropocientas mil paellas con el asfalto mojado y nevando.
Vamos, ¡cada uno tenía sus motivos!!! ¡Al que me llame nenaza que le den!!!!
Cuando se personaron en la mesa para cenar, yo estaba intentando escribir algo, ya había cenado y tenía una botella de vino temblando casi vacía.
Continuamos con la cena y luego con los cubatas ya obligatorios.
De esta noche recordaremos a la camarera tan maja ella, maja, maja, al eslovaco totalmente colocado/colgado que se fue con la camarera... pidiéndonos antes nuestros datos para contactar con nosotros en una posible visita a Barcelona, al encargado del hotel que era muy amable y un cachondo, al borracho de la barra que todas las noches aprendía un idioma diferente y empezó a hablar español en un plis plas.
Recordaremos un gran esfuerzo de cada día que culminaría con una gran etapa este viaje que tanto disfrutamos y sigo disfrutando en estas palabras una y otra vez y no me canso. ¡Qué bien nos lo pasamos!
Hoy LyN no se cayó y la moto de sube todavía no echaba humo, ¡todo llegará!

Ya queda menos.

by ponchi, el pibe

Roadsters a las Termópilas

Día nublado en Hungría

Roadsters a las Termópilas

Passo dello Stelvio de noche

Roadsters a las Termópilas

Passo dello Stelvio de noche

Roadsters a las Termópilas

Passo dello Stelvio de noche


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